Escuchar la palabra “tumor” en el contexto de la salud ocular puede generar una gran preocupación en los pacientes y sus familiares. Sin embargo, en oftalmología, este término médico también se utiliza para describir crecimientos benignos que no son cáncer. Un ejemplo de esto son los tumores vasoproliferativos de la retina, lesiones formadas por una acumulación anormal de vasos sanguíneos que, aunque son benignas, requieren atención especializada para proteger la visión.
¿Qué son los tumores vasoproliferativos de la retina?
Los tumores vasoproliferativos (TVP) son masas vasculares benignas que suelen aparecer en la periferia de la retina, la capa de tejido sensible a la luz ubicada en la parte posterior del ojo. A diferencia de las enfermedades malignas, estas lesiones no se propagan a otras partes del cuerpo. El problema principal radica en que los vasos sanguíneos que forman estas lesiones son anormales y tienden a filtrar líquido, sangre o lípidos (grasas) hacia los tejidos circundantes.
Esta filtración, conocida médicamente como exudación, puede acumularse en el centro de la retina (la mácula), causando inflamación y disminución de la visión. En situaciones más avanzadas, la acumulación severa de líquido puede llevar a complicaciones mayores, como un desprendimiento de retina exudativo tardío, una condición que requiere intervención oftalmológica inmediata.
Un vistazo a la práctica clínica en el mundo real
Para comprender mejor cómo se comportan estas lesiones en la población general, un reciente estudio multicéntrico, retrospectivo y longitudinal analizó casos de tumores vasoproliferativos de la retina en tres centros de referencia oftalmológica en Chile, abarcando un periodo de dos décadas. La investigación incluyó 24 ojos de 23 pacientes, con el objetivo de describir las características clínicas, anatómicas, funcionales y terapéuticas de esta condición en un entorno médico real.
Tumores primarios frente a secundarios
Uno de los aspectos más valiosos de este estudio es la comparación entre dos tipos de presentaciones clínicas:
- Tumores primarios (idiopáticos): Son aquellos que aparecen de forma aislada en un ojo que, por lo demás, está sano. No se asocian a ninguna otra enfermedad ocular previa.
- Tumores secundarios: Son aquellos que se desarrollan como consecuencia de otra condición ocular preexistente. Estas condiciones pueden incluir inflamaciones intraoculares crónicas (uveítis), enfermedades hereditarias de la retina, o antecedentes de lesiones severas.
En este contexto, es importante destacar que el trauma ocular previo puede ser un factor desencadenante para diversas alteraciones retinianas a largo plazo. Como oftalmólogo militar con más de 15 años de experiencia y miembro fundador del Colegio Mexicano de Trauma Oftálmico, el Dr. José Francisco Valdez López ha evaluado numerosos casos donde las lesiones oculares complejas derivan en complicaciones secundarias que requieren un monitoreo estricto a lo largo de los años.
Síntomas y diagnóstico oftalmológico
En sus etapas iniciales, un tumor vasoproliferativo periférico puede ser completamente asintomático. Muchos pacientes no notan cambios en su visión hasta que el líquido exudativo alcanza la mácula. Cuando esto ocurre, los síntomas pueden incluir:
- Visión borrosa o distorsionada.
- Disminución progresiva de la agudeza visual.
- Aparición de “moscas volantes” (miodesopsias) si hay sangrado hacia la cavidad vítrea.
El diagnóstico requiere un examen de fondo de ojo bajo dilatación pupilar. Además, el oftalmólogo especialista en retina se apoya en estudios de imagen avanzada. La Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) es esencial para detectar la presencia de líquido en la mácula y evaluar si existe un daño persistente en los fotorreceptores. La precisión de estos estudios es vital en todas las edades, un principio que también se observa al aplicar los nuevos estándares en OCT pediátrica para evaluar el grosor de la retina de manera objetiva.
Asimismo, la angiografía con fluoresceína permite visualizar directamente la red de vasos sanguíneos anormales y confirmar el diagnóstico, diferenciándolo de otras patologías vasculares, de manera similar a cómo se investiga el compromiso circulatorio en un infarto ocular.
Opciones de tratamiento en la actualidad
El manejo de los tumores vasoproliferativos depende del tamaño de la lesión, su ubicación, la cantidad de exudación y el impacto en la visión del paciente. El estudio analizado refleja las estrategias terapéuticas utilizadas en la práctica clínica habitual, las cuales buscan destruir el tejido vascular anormal y detener la fuga de fluidos.
- Crioterapia: Es uno de los tratamientos más comunes. Consiste en aplicar frío extremo de manera controlada sobre la pared exterior del ojo para congelar y destruir el tumor retiniano.
- Fotocoagulación con láser: Utilizada en lesiones más pequeñas o planas, el láser sella los vasos sanguíneos anormales mediante calor.
- Inyecciones intravítreas: Los medicamentos antiangiogénicos (anti-VEGF) o los corticosteroides pueden inyectarse dentro del ojo para reducir la inflamación y el edema macular asociado a la lesión.
- Cirugía (Vitrectomía): En casos donde se presentan complicaciones severas, como hemorragias vítreas densas, membranas epirretinianas que traccionan la mácula, o desprendimientos de retina, la intervención quirúrgica es necesaria.
El abordaje de estas complicaciones requiere un alto nivel de especialización quirúrgica. Al igual que en el manejo de fugas en la ampolla de filtración en cirugía de glaucoma, donde se emplean técnicas avanzadas para preservar la función ocular, la cirugía de retina exige precisión milimétrica para restaurar la anatomía del ojo y proteger la visión restante.
¿Qué significa esto para los pacientes?
La principal conclusión clínica para los pacientes es la importancia de las revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente si tienen antecedentes de enfermedades oculares, inflamación crónica o trauma ocular. Dado que los tumores secundarios pueden desarrollarse años después del evento inicial, el seguimiento a largo plazo es fundamental para una detección temprana.
Si bien los tumores vasoproliferativos de la retina son poco frecuentes, la evidencia científica demuestra que, con un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado, es posible controlar la exudación y reducir el riesgo de pérdida visual severa. Las decisiones terapéuticas siempre deben ser individualizadas, basándose en la actividad de la enfermedad y las características anatómicas de cada paciente.
Valoración especializada en Ciudad de México
Si presentas cambios en tu visión, tienes antecedentes de trauma ocular o requieres una evaluación detallada de tu retina, una valoración médica especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos. El Dr. José Francisco Valdez López ofrece diagnóstico y tratamiento basado en evidencia en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México.
Para más información sobre el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del fondo de ojo, puedes consultar la sección de cirugía de retina.
Fuente científica
Retinal Vasoproliferative Tumors in Real-World Practice. 2026.
PMID: 42824244
Consultar artículo original en PubMed