El daño glaucomatoso del nervio óptico es irreversible, por lo que el objetivo principal de cualquier tratamiento para el glaucoma es reducir el riesgo de progresión de la enfermedad. Para lograrlo, la estrategia más efectiva demostrada hasta la fecha es la disminución de la presión intraocular (PIO). Cuando los medicamentos en gotas o los tratamientos con láser no son suficientes para alcanzar una presión meta segura, los oftalmólogos podemos recurrir a procedimientos quirúrgicos, como la colocación de implantes o dispositivos de drenaje.

En la cirugía de implantes de drenaje para glaucoma, es una práctica común que el cirujano coloque una sutura interna temporal dentro del tubo del dispositivo, conocida en la literatura médica como ripcord (sutura restrictiva o tutor). El propósito de este fino hilo es ocluir parcialmente el tubo del implante durante las primeras semanas de cicatrización. Esto evita que el líquido del ojo (humor acuoso) drene de forma excesiva y repentina, previniendo una complicación conocida como hipotonía ocular, que es una caída peligrosa de la presión que puede causar alteraciones en la anatomía interna del ojo.

Una vez que el ojo ha formado una cápsula de tejido natural alrededor del plato del implante, la cual actuará como un reservorio controlado, el oftalmólogo retira esta sutura en el consultorio o en una sala de procedimientos menores para permitir el flujo completo del líquido y lograr la reducción final de la presión.

¿Qué investigó este nuevo estudio?

Una investigación clínica reciente evaluó los resultados del retiro de la sutura restrictiva (ripcord) tras la implantación de derivaciones de glaucoma tipo A-stream. El objetivo de los autores fue determinar qué tanta reducción adicional de la presión intraocular se lograba al retirar este tutor y evaluar la seguridad clínica del procedimiento, especialmente cuando el médico decide realizarlo en etapas tempranas del postoperatorio.

¿Qué encontraron los investigadores?

Los resultados del estudio son alentadores para el manejo postoperatorio de los pacientes con glaucoma que requieren este tipo de cirugía. Los hallazgos principales demuestran que el manejo dinámico del implante es altamente efectivo:

  • Reducción significativa de la presión: El retiro del ripcord proporcionó una disminución adicional y clínicamente importante de la presión intraocular, permitiendo alcanzar las metas de tratamiento.
  • Mayor impacto en presiones altas: El efecto hipotensor fue particularmente notable en aquellos ojos que presentaban una presión intraocular más elevada justo antes de retirar la sutura.
  • Perfil de seguridad favorable: El procedimiento demostró ser seguro, manteniendo un bajo índice de complicaciones, incluso cuando la intervención para retirar el hilo se realizó de forma temprana.

Resumen de Hallazgos Clínicos

Aspecto Evaluado Interpretación Clínica
Efecto en la presión intraocular (PIO) Reducción adicional significativa tras el retiro del ripcord.
Pacientes con mayor beneficio Aquellos con PIO más alta antes del retiro de la sutura.
Seguridad del retiro temprano Perfil de seguridad favorable, sin aumento significativo de riesgos.

¿Qué significa esto para los pacientes?

Para los pacientes que se someten a una cirugía de glaucoma, este estudio subraya la importancia de un seguimiento postoperatorio estrecho y personalizado. Los autores recomiendan un enfoque proactivo e individualizado. Esto significa que el oftalmólogo no debe seguir un calendario rígido e idéntico para todos los pacientes, sino evaluar la presión intraocular, el estado del nervio óptico y la cicatrización de cada ojo para decidir el momento exacto en que retirar el ripcord ofrecerá el mayor beneficio terapéutico.

Es fundamental recordar que el manejo quirúrgico del glaucoma es complejo y requiere vigilancia continua. Como se ha documentado en el uso de implantes de drenaje en glaucoma uveítico, el control de la inflamación postquirúrgica es tan vital como la regulación de la presión. Asimismo, una técnica quirúrgica meticulosa y un seguimiento adecuado ayudan a prevenir complicaciones a largo plazo, como la extrusión de implantes de glaucoma.

La importancia de una evaluación oftalmológica integral

Si bien la presión intraocular es el principal factor de riesgo modificable, es crucial entender que una medición aislada de la presión no confirma ni descarta el glaucoma, ni determina por sí sola el éxito a largo plazo de una cirugía. El diagnóstico, la decisión quirúrgica y el monitoreo de la enfermedad deben integrar múltiples estudios oftalmológicos avanzados.

Una evaluación completa suele incluir la tomografía de coherencia óptica (OCT) de nervio óptico, el análisis de células ganglionares de la mácula, la campimetría (campo visual) para evaluar la visión periférica, la paquimetría para medir el grosor de la córnea y la evaluación detallada del ángulo iridocorneal. El seguimiento seriado con estos estudios es fundamental para detectar cualquier progresión de la enfermedad a tiempo, incluso en pacientes que ya han sido operados y que han mostrado resultados a tres años de la cirugía combinada para el glaucoma avanzado.

Atención especializada en Ciudad de México

El manejo médico y quirúrgico del glaucoma requiere un alto nivel de experiencia y un enfoque centrado en las características únicas de cada paciente. El Dr. José Francisco Valdez López, médico oftalmólogo con amplia experiencia clínica y quirúrgica, ofrece valoración, diagnóstico y tratamiento especializado en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México (CDMX). Su práctica atiende a pacientes de toda la zona metropolitana, brindando un acceso conveniente para residentes de áreas cercanas como Naucalpan y Huixquilucan.

Si tienes dudas sobre tu diagnóstico de glaucoma, el estado actual de tu nervio óptico, la interpretación de tus estudios oftalmológicos o requieres una segunda opinión sobre opciones quirúrgicas, una valoración especializada permite integrar los hallazgos clínicos y determinar los siguientes pasos de manera segura y basada en evidencia científica.

Fuente científica

Clinical Outcomes of Ripcord Removal Following A-Stream Glaucoma Shunt Implantation. 2026.
Consultar artículo original en PubMed