Las infecciones virales pueden afectar diversas partes del cuerpo, y los ojos no son la excepción. En el ámbito de la oftalmología, una de las condiciones más delicadas y que requiere atención inmediata es la necrosis retiniana aguda (NRA). Esta enfermedad, caracterizada por una inflamación severa y un daño progresivo a los tejidos del fondo del ojo, representa un reto diagnóstico y terapéutico significativo. Recientemente, la literatura médica ha documentado casos que nos recuerdan que los virus pueden desarrollar resistencia a los medicamentos habituales, lo que subraya la necesidad de una vigilancia clínica estricta y un abordaje personalizado.

¿Qué es la necrosis retiniana aguda?

La necrosis retiniana aguda es una infección viral grave que afecta la retina, la capa de tejido sensible a la luz ubicada en la parte posterior del ojo. Generalmente, es causada por virus de la familia del herpes, como el virus varicela-zóster (el mismo que causa la varicela y el herpes zóster) o el virus del herpes simple (VHS). Esta condición suele presentarse inicialmente como una forma severa de uveítis, que es la inflamación de la capa media del ojo.

Los pacientes con esta afección pueden experimentar síntomas de alarma como visión borrosa, enrojecimiento ocular, dolor, sensibilidad a la luz (fotofobia) y la aparición repentina de ‘moscas volantes’ (miodesopsias). Debido a la rapidez con la que el virus puede destruir el tejido retiniano, la evaluación oftalmológica urgente es fundamental para intentar preservar la función visual.

El caso clínico: Cuando el tratamiento habitual no funciona

Un reciente reporte médico publicado en la literatura científica ilustra los desafíos que los especialistas enfrentan al tratar esta enfermedad. El estudio describe el caso de una paciente en su sexta década de vida que acudió a consulta presentando uveítis hipertensiva en el ojo derecho. La uveítis hipertensiva implica que, además de la inflamación intraocular, existe un aumento peligroso de la presión del ojo, una situación que requiere un manejo cuidadoso para evitar complicaciones como el glaucoma uveítico.

Con el paso de los días, la paciente desarrolló vitritis (inflamación del gel que llena el ojo) y retinitis (inflamación de la retina). Para determinar la causa exacta, los médicos realizaron una punción de la cámara anterior del ojo para extraer una pequeña muestra de líquido (humor acuoso). El análisis mediante la técnica de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) resultó positivo para el virus del herpes simple.

El desafío de la resistencia antiviral

El protocolo estándar para tratar infecciones por herpes en la retina incluye el uso de medicamentos antivirales sistémicos y, en ocasiones, inyecciones directas dentro del ojo. En este caso, la paciente recibió altas dosis de valaciclovir oral (2 gramos, tres veces al día) y una inyección intravítrea inicial de foscarnet.

Sin embargo, a pesar de este tratamiento intensivo, la condición de la paciente empeoró. Los estudios de fondo de ojo revelaron una necrosis retiniana más extensa y la aparición de hemorragias en la retina. Ante esta falta de respuesta clínica, el equipo médico tomó una decisión crucial: repetir la punción de la cámara anterior. La nueva prueba de PCR confirmó lo que se sospechaba: el virus del herpes simple presente en el ojo de la paciente pertenecía a una cepa resistente al aciclovir (el medicamento activo derivado del valaciclovir).

¿Qué significa esto clínicamente?

Este hallazgo es de gran relevancia para la práctica oftalmológica. Demuestra que, aunque los tratamientos antivirales estándar son efectivos en la mayoría de los casos, existe la posibilidad de que el virus mute y se vuelva resistente. Cuando un paciente con necrosis retiniana aguda no muestra mejoría o empeora a pesar del tratamiento adecuado, el oftalmólogo debe sospechar de una posible resistencia viral.

La inflamación prolongada y no controlada en el interior del ojo no solo destruye el tejido retiniano directamente infectado, sino que también puede causar daño persistente en los fotorreceptores y otras estructuras vitales para la visión. Además, la necrosis debilita la retina, aumentando drásticamente el riesgo de desgarros y desprendimiento de retina. El manejo de estas complicaciones requiere una vigilancia estrecha, similar a la precaución que se toma ante el riesgo de un desprendimiento de retina exudativo tardío en otras patologías complejas.

La importancia de la evaluación especializada y el seguimiento

El diagnóstico y tratamiento de enfermedades retinianas complejas como la necrosis retiniana aguda requieren de tecnología avanzada y experiencia clínica. Herramientas como la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) macular, la angiografía con fluoresceína y el análisis molecular del humor acuoso son pilares en el manejo moderno de estas infecciones.

En la práctica oftalmológica ubicada en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México (con fácil acceso para pacientes de Naucalpan y Huixquilucan), el Dr. José Francisco Valdez López enfatiza la importancia de correlacionar los hallazgos clínicos con los estudios de imagen. En casos de trauma ocular o infecciones severas que desencadenan inflamación intraocular, el seguimiento seriado es vital para detectar progresión, ajustar el tratamiento médico y determinar si es necesaria una intervención quirúrgica, como una vitrectomía, para estabilizar la retina.

Limitaciones y consideraciones

Es importante mencionar que este reporte se basa en un caso clínico específico. Si bien ilustra claramente el fenómeno de la resistencia antiviral en el ojo, no significa que todos los pacientes con infecciones por herpes desarrollarán resistencia. Los resultados de este reporte refuerzan la necesidad de un monitoreo individualizado, pero no modifican el hecho de que los antivirales convencionales siguen siendo la primera línea de defensa recomendada por las guías clínicas internacionales.

Conclusión

La necrosis retiniana aguda es una emergencia oftalmológica que exige un diagnóstico rápido y un tratamiento agresivo. El caso de esta paciente resalta que la medicina no es estática y que los microorganismos pueden adaptarse a los tratamientos. La capacidad de reevaluar el diagnóstico, repetir pruebas moleculares cuando la evolución no es la esperada y ajustar la terapia es fundamental para ofrecer la mejor oportunidad de preservar la visión.

Si presentas síntomas de alarma como pérdida súbita de visión, dolor ocular intenso o la aparición repentina de manchas flotantes, es crucial buscar atención médica inmediata. Si tienes dudas sobre tu diagnóstico o tus estudios oftalmológicos, una valoración especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos de manera segura y basada en evidencia.

Fuente científica

Acute retinal necrosis refractory to treatment. 2026.
PMID: 42843911
Consultar artículo original en PubMed