La coexistencia de catarata y glaucoma es una situación clínica frecuente en la consulta oftalmológica, especialmente en adultos mayores. Cuando un paciente con glaucoma desarrolla una catarata que afecta significativamente su visión, la decisión de operar requiere una planificación cuidadosa. Uno de los principales retos durante la extracción de la catarata es el manejo de la presión intraocular (PIO) en el transcurso del procedimiento, ya que el nervio óptico de estos pacientes es particularmente vulnerable a las fluctuaciones de presión. En este contexto, la tecnología oftalmológica continúa evolucionando para ofrecer alternativas más seguras. Aquí analizamos qué dice la nueva evidencia sobre la cirugía de catarata de baja presión en pacientes con glaucoma.
El desafío de la presión intraocular durante la cirugía
Durante la cirugía de catarata moderna, conocida como facoemulsificación, el cirujano utiliza un equipo que emite ultrasonido para fragmentar el cristalino opaco y aspirarlo. Para mantener la forma del ojo (específicamente la cámara anterior) y evitar que las estructuras internas colapsen durante la aspiración, el equipo infunde líquido constantemente. Esta dinámica de fluidos genera, de manera temporal, un aumento en la presión intraocular.
En un ojo sano, estos picos transitorios de presión suelen ser bien tolerados. Sin embargo, en un paciente con glaucoma, donde el nervio óptico ya presenta un daño preexistente y una mayor susceptibilidad, los aumentos bruscos de presión podrían representar un estrés adicional. Por ello, la oftalmología moderna busca constantemente formas de optimizar los parámetros de los equipos quirúrgicos para minimizar este impacto.
¿Qué investigó este nuevo estudio?
Un reciente estudio piloto descriptivo y prospectivo se propuso evaluar la viabilidad de realizar la cirugía de catarata utilizando configuraciones de “baja presión”. Específicamente, los investigadores utilizaron el equipo Zeiss Quatera 700, ajustando el objetivo de presión intraocular a 30 mmHg durante el procedimiento en pacientes diagnosticados con glaucoma.
El objetivo principal de los autores no era demostrar que esta técnica cura el glaucoma, sino responder a una pregunta fundamental de seguridad y viabilidad técnica: ¿Es posible y seguro para el paciente mantener la estabilidad de la cámara anterior y completar la cirugía de manera exitosa utilizando presiones de infusión más bajas de lo habitual?
Hallazgos principales y significado clínico
Los resultados de esta serie de casos demostraron que la cirugía de catarata de baja presión (con un objetivo de 30 mmHg) utilizando este equipo específico es clínicamente viable en pacientes con glaucoma. Los cirujanos pudieron mantener un entorno de trabajo estable dentro del ojo, lo cual es crucial para evitar complicaciones quirúrgicas.
| Aspecto del Estudio | Detalle y Significado |
|---|---|
| Tipo de estudio | Estudio piloto prospectivo (serie de casos). Sirve para evaluar la viabilidad inicial de una técnica. |
| Intervención | Cirugía de catarata con presión objetivo de 30 mmHg usando Zeiss Quatera 700. |
| Hallazgo principal | La técnica es clínicamente viable y permite realizar el procedimiento de forma estable. |
| Interpretación prudente | Sugiere una posible alternativa para reducir el estrés sobre el nervio óptico, pero requiere más investigación. |
Desde el punto de vista clínico, esto significa que la tecnología actual está permitiendo a los oftalmólogos personalizar aún más los parámetros quirúrgicos. Operar a presiones más bajas podría, en teoría, reducir el riesgo de daño adicional al nervio óptico durante los minutos que dura la intervención.
Comprendiendo el glaucoma y la evaluación integral
Para entender la relevancia de estos avances, es fundamental recordar que el daño glaucomatoso del nervio óptico es irreversible. El objetivo de cualquier tratamiento para el glaucoma, ya sea médico, láser o quirúrgico, es reducir el riesgo de progresión de la enfermedad y preservar la función visual a largo plazo.
Es importante destacar que una presión intraocular aislada en el consultorio no confirma ni descarta el glaucoma. El diagnóstico y seguimiento requieren una evaluación integral que puede integrar estudios como la tomografía de coherencia óptica (OCT) de nervio óptico, OCT de células ganglionares, campo visual, paquimetría (grosor de la córnea) y la evaluación del ángulo de drenaje (gonioscopía). El seguimiento seriado con estos estudios es la única forma confiable de detectar si la enfermedad está estable o si existe progresión.
La precisión en los estudios de imagen es vital en todas las edades. Así como se investigan nuevos estándares en OCT pediátrica para mejorar los diagnósticos tempranos, en los adultos con glaucoma la interpretación meticulosa de la OCT es indispensable para la toma de decisiones antes de cualquier cirugía.
Consideraciones en casos complejos
En pacientes con glaucoma avanzado o tipos específicos de la enfermedad, la cirugía de catarata puede combinarse con procedimientos filtrantes o la colocación de válvulas. En estos escenarios, el control de la inflamación es tan importante como el control de la presión. Por ejemplo, en pacientes que requieren implantes de drenaje en glaucoma uveítico, la importancia de controlar la inflamación postquirúrgica es crítica para el éxito del procedimiento.
La evidencia científica nos muestra que la inflamación no controlada puede llevar a complicaciones serias. Se han documentado casos de extrusión de implantes de glaucoma por escleritis postquirúrgica, así como diversas complicaciones inflamatorias en implantes de glaucoma. Incluso cuando el ojo no está rojo o doloroso, existen riesgos de la inflamación silenciosa que pueden comprometer la función del implante y la salud del nervio óptico.
Limitaciones del estudio y prudencia científica
Aunque los resultados de este estudio sobre cirugía de baja presión son alentadores, es fundamental mantener la prudencia científica. Los propios autores señalan limitaciones importantes: se trata de un estudio piloto con un tamaño de muestra pequeño y un período de seguimiento corto.
Estos resultados todavía no modifican el tratamiento habitual ni establecen un nuevo estándar de cuidado universal. Para confirmar los perfiles de seguridad preliminares y determinar si existen beneficios clínicos reales a largo plazo para una población más amplia de pacientes con glaucoma, se requerirán ensayos clínicos comparativos, aleatorizados y con un mayor número de participantes.
Atención oftalmológica especializada en Ciudad de México
El manejo del paciente que presenta tanto catarata como glaucoma requiere un enfoque altamente individualizado. En la práctica profesional del Dr. José Francisco Valdez López, ubicada en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México (con fácil acceso para pacientes de Naucalpan y Huixquilucan), se prioriza la evaluación detallada de cada caso. Con experiencia en el manejo de casos complejos, incluyendo trauma ocular y glaucoma, el objetivo es ofrecer opciones terapéuticas basadas en la evidencia científica más actual, adaptando la técnica quirúrgica a las necesidades específicas de cada ojo.
Conclusión sobre la cirugía de catarata de baja presión
La posibilidad de realizar cirugías de catarata con parámetros de baja presión representa un avance interesante en la oftalmología, especialmente diseñado para proteger estructuras delicadas como el nervio óptico en pacientes con glaucoma. Aunque la tecnología muestra ser viable, la decisión sobre la técnica quirúrgica ideal siempre dependerá de una valoración médica exhaustiva.
Si tienes dudas sobre tu diagnóstico, el estado de tu nervio óptico o tus estudios oftalmológicos, una valoración especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos de manera segura. Más información sobre el manejo del glaucoma.
Fuente científica
Prospective descriptive pilot feasibility case series of low-pressure cataract surgery with the Zeiss Quatera 700 in glaucoma patients. 2024.
PMID: 39423547
Consultar artículo original en PubMed