El glaucoma neovascular es una de las formas más complejas y desafiantes de glaucoma secundario en la práctica oftalmológica. Esta condición se desarrolla como consecuencia de una falta de oxigenación severa y prolongada en la retina, conocida como isquemia retiniana. Ante esta falta de oxígeno, el ojo produce factores de crecimiento que estimulan la formación de vasos sanguíneos anormales (neovascularización) en el iris y en el ángulo de drenaje del ojo. Estos nuevos vasos bloquean la salida del humor acuoso, provocando una elevación peligrosa de la presión intraocular. Recientemente, la literatura médica ha comenzado a explorar nuevas alternativas quirúrgicas para estos casos, y un nuevo estudio retrospectivo ha evaluado la viabilidad de la trabeculotomía transluminal asistida por gonioscopia (GATT) en pacientes con esta afección.

¿Qué problema intenta responder este estudio?

El tratamiento tradicional del glaucoma neovascular suele requerir cirugías filtrantes complejas, como la colocación de válvulas o dispositivos de drenaje, debido a que los tejidos oculares se encuentran severamente inflamados y alterados por los vasos sanguíneos anormales. Sin embargo, estas cirugías mayores conllevan riesgos significativos. La comunidad científica busca constantemente opciones menos invasivas que puedan ofrecer un control adecuado de la presión intraocular con un perfil de seguridad favorable. En este contexto, los investigadores se plantearon si la técnica GATT, que ha demostrado eficacia en otros tipos de glaucoma, podría ser una opción viable y segura para ojos con glaucoma neovascular que ya han recibido tratamiento previo para estabilizar la retina.

¿Qué investigaron los autores y cómo se realizó el estudio?

El estudio consistió en una serie de casos observacionales y retrospectivos realizados en un centro de referencia de tercer nivel. Los autores evaluaron los resultados clínicos tempranos de la cirugía GATT en 6 ojos consecutivos diagnosticados con glaucoma neovascular. Para ser incluidos en el análisis, los pacientes debían presentar glaucoma secundario asociado a isquemia retiniana, presión intraocular elevada y evidencia previa de neovascularización en el iris o en el ángulo. Un aspecto fundamental de este estudio es que todos los pacientes habían sido tratados previamente con fotocoagulación panretiniana (láser) e inyecciones intravítreas. Este paso es crucial, ya que tratar la isquemia de la retina es el primer paso indispensable antes de intentar cualquier cirugía de drenaje. Para comprender mejor cómo las alteraciones retinianas afectan otras estructuras del ojo, resulta útil revisar la información sobre el aceite de silicón en la cámara anterior: complicaciones y neovascularización tras cirugía de retina, un escenario donde también se observan procesos isquémicos y proliferativos complejos.

¿En qué consiste la cirugía GATT?

La trabeculotomía transluminal asistida por gonioscopia (GATT) es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo. A través de incisiones microscópicas en la córnea, el cirujano utiliza un lente especial (gonioscopio) para visualizar el ángulo de drenaje del ojo. Posteriormente, se introduce un microcatéter o una sutura flexible dentro del canal de Schlemm (la vía natural de drenaje del ojo) y se avanza 360 grados. Al tensar este catéter, se rompe la malla trabecular enferma, eliminando la principal resistencia al flujo del humor acuoso y permitiendo que el líquido salga del ojo con mayor facilidad. Para profundizar en los hallazgos de esta técnica en este tipo específico de pacientes, se puede consultar nuestro artículo sobre la cirugía GATT para el Glaucoma Neovascular: Resultados de un Nuevo Estudio.

¿Qué encontraron los investigadores?

Los resultados tempranos de esta serie de casos sugieren que la realización de la cirugía GATT es técnicamente factible en ojos con glaucoma neovascular, siempre y cuando la enfermedad base (la isquemia retiniana) haya sido controlada previamente con láser e inyecciones. Los autores observaron una reducción en la presión intraocular en el periodo de seguimiento inicial. Sin embargo, es vital interpretar estos hallazgos con prudencia clínica. El éxito de la cirugía dependió en gran medida de la preparación preoperatoria del ojo, apagando el estímulo que genera los vasos sanguíneos anormales antes de intervenir la vía de drenaje.

El manejo integral del glaucoma y opciones quirúrgicas

Es importante recordar que el daño glaucomatoso del nervio óptico es irreversible. El objetivo principal de cualquier tratamiento, ya sea con gotas, láser o cirugía, es reducir el riesgo de progresión de la enfermedad mediante el control de la presión intraocular. En la oftalmología moderna, las decisiones quirúrgicas se personalizan. Por ejemplo, cuando un paciente presenta tanto cataratas como glaucoma, el especialista puede evaluar una cirugía combinada de catarata y glaucoma: Comparando Faco-GATT y Faco-Trabeculectomía. Asimismo, la investigación clínica continúa explorando formas de optimizar la seguridad durante los procedimientos, como se detalla en los reportes sobre la cirugía de catarata de baja presión en pacientes con glaucoma: Resultados de un nuevo estudio piloto y en el análisis de la cirugía de catarata de baja presión en pacientes con glaucoma: ¿Qué nos dice la nueva evidencia?.

Limitaciones del estudio y prudencia científica

Aunque los resultados son alentadores, este estudio presenta limitaciones importantes que deben considerarse. Se trata de una serie de casos retrospectiva con una muestra muy pequeña (solo 6 ojos) y un seguimiento a corto plazo. Estos resultados sugieren una posible alternativa quirúrgica, pero requieren investigación adicional con estudios clínicos más amplios y a largo plazo para confirmar su eficacia y seguridad sostenida. Por el momento, estos hallazgos todavía no modifican el tratamiento habitual ni establecen a la cirugía GATT como el estándar de oro para el glaucoma neovascular, sino que la proponen como una herramienta adicional en casos altamente seleccionados y preparados.

¿Qué significa esto para los pacientes?

Para los pacientes con diabetes, oclusiones venosas u otras enfermedades de la retina, el mensaje más importante es la prevención. El glaucoma neovascular se puede prevenir si la isquemia retiniana se detecta y trata a tiempo. Además, es fundamental comprender que una presión intraocular aislada no confirma ni descarta el glaucoma. El diagnóstico preciso y el seguimiento requieren integrar múltiples estudios, como la tomografía de coherencia óptica (OCT) de nervio óptico, OCT de células ganglionares, campo visual, paquimetría y la evaluación detallada del ángulo de drenaje. El seguimiento seriado es la única forma de detectar si la enfermedad está progresando.

Conclusión y valoración especializada

La oftalmología avanza continuamente, buscando ofrecer opciones más seguras y efectivas para condiciones complejas como el glaucoma neovascular. Si tienes dudas sobre tu diagnóstico, el control de tu presión intraocular o la interpretación de tus estudios oftalmológicos, una valoración especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos de manera personalizada. El Dr. José Francisco Valdez López, médico oftalmólogo con amplia experiencia clínica y quirúrgica, ofrece atención especializada en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México (CDMX), brindando un enfoque integral para el cuidado de tu visión.

Fuente científica

Feasibility and Early Outcomes of Gonioscopy-Assisted Transluminal Trabeculotomy for Neovascular Glaucoma. 2024.
Consultar artículo original en PubMed