La cirugía de catarata es uno de los procedimientos más seguros y realizados en el mundo. Sin embargo, existen situaciones médicas en las que el lente intraocular original se desplaza, o casos en los que, debido a un traumatismo ocular severo o complicaciones previas, no es posible colocar el lente en su posición anatómica habitual durante la primera intervención. En estos escenarios, los oftalmólogos recurrimos a la implantación de un lente intraocular secundario (LIO secundario). Aunque esta cirugía permite restaurar la visión, un estudio reciente subraya la importancia de vigilar un factor crítico durante el periodo posoperatorio: la presión intraocular y el riesgo de desarrollar glaucoma.

¿Qué problema intenta responder este estudio?

Cuando un paciente requiere un lente intraocular secundario, el cirujano oftalmólogo debe decidir qué técnica quirúrgica es la más adecuada. Existen varias opciones, como fijar el lente a la esclera (la parte blanca del ojo), al iris, o colocarlo en la cámara anterior. Durante años, ha existido el debate sobre si alguna de estas técnicas específicas aumenta significativamente el riesgo de que el paciente desarrolle glaucoma o de que un glaucoma preexistente empeore. El estudio analizado buscó determinar si la técnica quirúrgica elegida por el cirujano tiene un impacto directo en la progresión y el desarrollo de esta enfermedad del nervio óptico.

¿Qué encontraron los investigadores?

Los resultados de la investigación revelaron un hallazgo muy importante para la práctica clínica: la técnica específica de implantación del lente intraocular secundario no es el factor determinante en el desarrollo del glaucoma. La conclusión principal sugiere que los cirujanos deben utilizar la técnica de implantación con la que tengan mayor experiencia y que mejor se adapte a la anatomía del paciente. Sin embargo, el estudio enfatiza de manera contundente que lo verdaderamente crucial es la monitorización estrecha de la presión intraocular (PIO) durante el posoperatorio.

¿Qué significa esto para los pacientes?

Para los pacientes que han sido sometidos a una cirugía de lente intraocular secundario, o que están próximos a una, este estudio transmite un mensaje claro: el éxito de la cirugía no termina al salir del quirófano. El seguimiento médico es vital. El glaucoma es conocido como el “ladrón silencioso de la visión” porque en sus etapas iniciales no presenta síntomas ni dolor, incluso si la presión del ojo está elevada.

Es importante recordar que el daño glaucomatoso del nervio óptico es irreversible. El objetivo de cualquier tratamiento o vigilancia es reducir el riesgo de progresión. Una medición aislada de la presión intraocular no confirma ni descarta el glaucoma. Para una evaluación completa, en la consulta integramos estudios avanzados como la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) de nervio óptico, el campo visual y la paquimetría corneal. Comprender cómo se daña el nervio requiere analizar múltiples factores, incluyendo el papel de la unidad neurovascular en el glaucoma, un área de constante investigación.

La complejidad de las cirugías oculares y el trauma

La necesidad de un lente secundario frecuentemente surge después de eventos complejos. Con más de 15 años de experiencia como oftalmólogo militar y miembro fundador del Colegio Mexicano de Trauma Oftálmico, el Dr. José Francisco Valdez López ha tratado múltiples casos donde la anatomía ocular ha sido alterada por lesiones severas. En estos escenarios de trauma ocular, la inflamación y los cambios estructurales aumentan el riesgo de hipertensión ocular posquirúrgica.

De manera similar, en procedimientos de alta complejidad como la cirugía combinada de catarata y retina, la planificación meticulosa y el seguimiento a largo plazo son indispensables para preservar la función visual y detectar cualquier alteración en la presión del ojo.

El futuro del diagnóstico y factores de riesgo

La oftalmología moderna no solo se enfoca en la técnica quirúrgica, sino en la prevención. Mientras que este estudio destaca la vigilancia clínica tradicional, la ciencia sigue buscando avances en el diagnóstico del glaucoma mediante biomarcadores que nos permitan predecir qué pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad tras una cirugía.

Además de los factores quirúrgicos, la evaluación integral del paciente debe considerar otros elementos que podrían influir en la salud del nervio óptico, incluyendo factores ambientales como la exposición a sustancias químicas PFAS, que actualmente se investigan por su posible relación con el riesgo de glaucoma.

Finalmente, cuando un paciente reporta una disminución de la visión meses o años después de la cirugía, es fundamental realizar un diagnóstico diferencial. No toda pérdida visual posoperatoria se debe al glaucoma; es necesario evaluar la mácula para descartar otras condiciones degenerativas, como la atrofia geográfica en la degeneración macular, que requieren un abordaje completamente distinto.

Conclusión y recomendaciones

Si has tenido una cirugía ocular compleja, un trauma oftálmico o te han colocado un lente intraocular secundario, no debes descuidar tus revisiones periódicas. La técnica que utilizó tu cirujano fue seguramente la mejor para tu caso particular, pero tu responsabilidad como paciente es acudir a tus citas de seguimiento para asegurar que tu presión intraocular se mantenga en niveles seguros.

Si tienes dudas sobre tu diagnóstico, has notado cambios en tu visión, o necesitas una evaluación integral de tus estudios oftalmológicos (como OCT o campos visuales), una valoración especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos. La práctica profesional del Dr. José Francisco Valdez López se encuentra en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México (CDMX), brindando atención oftalmológica basada en evidencia para pacientes de toda el área metropolitana, incluyendo Naucalpan y Huixquilucan.

Fuente científica

Glaucoma Progression and Development Following Secondary Intraocular Lens Surgery.
Consultar artículo original en PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42823090/