El uso de lentes de contacto es una alternativa cómoda, segura y muy popular para corregir problemas de visión. Sin embargo, su uso requiere una disciplina estricta en cuanto a higiene y mantenimiento. Cuando estas medidas fallan, o cuando la superficie del ojo se ve comprometida, el riesgo de desarrollar una infección en la córnea (queratitis) aumenta significativamente. Recientemente, la literatura médica ha documentado un caso clínico inusual que subraya la importancia de la vigilancia oftalmológica: el primer caso confirmado de una infección simultánea por un parásito y un hongo en una paciente usuaria de lentes de contacto blandos, sin que existiera un antecedente de golpe o herida en el ojo.

¿Qué es la queratitis infecciosa?

La córnea es el lente transparente que cubre la parte frontal del ojo. Funciona como una ventana que permite la entrada de luz y, al mismo tiempo, actúa como una barrera protectora contra el medio ambiente. La queratitis infecciosa ocurre cuando microorganismos como bacterias, virus, hongos o parásitos logran penetrar esta barrera y multiplicarse, causando inflamación, dolor agudo y, si no se trata a tiempo, un daño irreversible a la visión.

En los usuarios de lentes de contacto, el riesgo de queratitis es mayor debido a que el lente puede causar microfricciones en la superficie ocular, reduciendo la oxigenación de la córnea y creando un ambiente propicio para que los gérmenes se adhieran y proliferen.

El caso clínico: Una infección doble inusual

El reporte médico describe el caso de una mujer sana de 23 años de edad, quien había utilizado lentes de contacto blandos de reemplazo diario durante los últimos 10 años. La paciente acudió a valoración médica tras presentar tres días de dolor ocular agudo y enrojecimiento (inyección conjuntival) en su ojo derecho.

Durante la exploración con lámpara de hendidura, el oftalmólogo detectó un infiltrado corneal paracentral (una zona de inflamación e infección en la córnea) que medía 2.0 por 2.0 milímetros. Lo que hace que este caso sea de particular interés científico y clínico es el resultado de los estudios microbiológicos: se confirmó una coinfección por Acanthamoeba y Cladosporium.

Microorganismo Características Clínicas Habituales
Acanthamoeba Es un parásito microscópico (amiba) que se encuentra comúnmente en el agua (llaves, albercas, lagos). Es una causa conocida de infecciones severas en usuarios de lentes de contacto que exponen sus lentes al agua o tienen mala higiene.
Cladosporium Es un hongo ambiental. Las infecciones fúngicas en la córnea generalmente requieren que el hongo sea introducido directamente al tejido a través de una herida o rasguño, frecuentemente con material vegetal.

¿Por qué es inusual este hallazgo?

Por lo general, las infecciones por hongos en la córnea están estrechamente ligadas a un traumatismo directo en el ojo. En la práctica clínica especializada, es común observar cómo una lesión rompe la barrera protectora del ojo y permite la entrada de patógenos. El Dr. José Francisco Valdez López, con más de 15 años de experiencia como oftalmólogo militar y miembro fundador del Colegio Mexicano de Trauma Oftálmico, frecuentemente evalúa casos donde el daño estructural facilita complicaciones severas. Existen diversos retos tras un golpe, como el desprendimiento del epitelio ciliar tras un trauma ocular contuso, donde la anatomía del ojo se ve alterada por la fuerza del impacto.

Sin embargo, en el caso de esta joven paciente, la infección por el hongo Cladosporium ocurrió sin ningún antecedente de trauma ocular. Los autores del estudio sugieren que la presencia inicial de la Acanthamoeba, combinada con el uso prolongado de lentes de contacto, pudo haber alterado la superficie de la córnea lo suficiente como para permitir que el hongo ambiental invadiera el tejido, actuando como una puerta de entrada oportunista.

¿Qué significa esto para los pacientes?

Este reporte médico destaca que las infecciones corneales pueden ser complejas y estar causadas por más de un microorganismo a la vez, incluso en ausencia de los factores de riesgo tradicionales como un golpe en el ojo. Para los pacientes que utilizan lentes de contacto, este caso refuerza varias reglas de oro en la prevención:

  • Evitar el contacto con el agua: Nunca se debe nadar, bañarse o entrar a un jacuzzi con los lentes de contacto puestos. El agua de la llave no es estéril y puede contener Acanthamoeba.
  • Higiene estricta: Lavar y secar bien las manos antes de manipular los lentes.
  • Uso adecuado de soluciones: Utilizar únicamente soluciones desinfectantes oftalmológicas, nunca agua ni saliva.
  • Respetar los tiempos de reemplazo: No extender la vida útil de los lentes más allá de lo indicado por el fabricante.
  • No dormir con los lentes: A menos que sean específicamente recetados para ello por un especialista, dormir con lentes de contacto multiplica exponencialmente el riesgo de infección.

Síntomas de alarma que requieren valoración inmediata

Una infección en la córnea es una urgencia oftalmológica. Si usted es usuario de lentes de contacto, debe retirarlos inmediatamente y buscar atención médica si presenta:

  • Dolor ocular agudo o sensación de cuerpo extraño.
  • Enrojecimiento persistente del ojo.
  • Visión borrosa o disminución de la agudeza visual.
  • Sensibilidad extrema a la luz (fotofobia).
  • Secreción ocular o lagrimeo excesivo.

Conclusión

El diagnóstico temprano y preciso es fundamental para el tratamiento exitoso de las queratitis infecciosas, especialmente cuando se trata de microorganismos atípicos o coinfecciones. Los estudios de laboratorio y la evaluación detallada en el consultorio permiten identificar a los agentes causales y dirigir el tratamiento médico de forma oportuna para preservar la visión.

Si presentas molestias oculares, dolor, o tienes dudas sobre la salud de tus ojos al usar lentes de contacto, una valoración especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos. La práctica profesional del Dr. José Francisco Valdez López se encuentra en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México (CDMX), con fácil acceso para pacientes de zonas cercanas como Naucalpan y Huixquilucan, ofreciendo diagnóstico oftalmológico avanzado y manejo de patologías complejas de la superficie ocular, retina y glaucoma.

Fuente científica

A Case of Acanthamoeba-Cladosporium Coinfection Keratitis in a Contact Lens Wearer Without Ocular Trauma. 2024.
Enlace original: Consultar artículo original en PubMed