Los tumores vasoproliferativos de la retina son lesiones oculares poco frecuentes que, aunque generalmente son de naturaleza benigna, pueden comprometer significativamente la visión si no se diagnostican y manejan de manera oportuna. Recientemente, la investigación oftalmológica ha puesto un mayor énfasis en comprender cómo se comportan estas lesiones fuera de los ensayos clínicos controlados, es decir, en el día a día de los consultorios y hospitales. Un nuevo estudio multicéntrico ha evaluado las características clínicas, anatómicas, funcionales y terapéuticas de pacientes con esta condición, aportando datos valiosos sobre su presentación en la práctica clínica real.

¿Qué son los tumores vasoproliferativos de la retina?

Para comprender la relevancia de esta investigación, es fundamental entender qué es un tumor vasoproliferativo (TVP). Se trata de una masa o lesión en la retina compuesta por una proliferación anormal de vasos sanguíneos y tejido glial. Estas lesiones suelen localizarse en la periferia de la retina, frecuentemente en el cuadrante temporal inferior.

Clínicamente, los oftalmólogos clasifican estos tumores en dos grandes grupos:

  • Tumores primarios (idiopáticos): Aparecen de forma aislada en pacientes que no tienen ninguna otra enfermedad ocular subyacente. Suelen ser únicos y presentarse en un solo ojo.
  • Tumores secundarios: Se desarrollan como consecuencia de una enfermedad ocular preexistente. Pueden estar asociados a condiciones como retinosis pigmentaria, uveítis crónicas (como la pars planitis), infecciones previas o antecedentes de trauma ocular. En estos casos, las lesiones pueden ser múltiples y afectar ambos ojos.

Para profundizar en los aspectos generales de esta patología, puede resultar útil revisar la información sobre los tumores vasoproliferativos de la retina, sus características y manejo en la práctica clínica.

¿Qué investigó este nuevo estudio?

El estudio, publicado recientemente y basado en datos recopilados entre 2006 y 2026, tuvo como objetivo principal describir las características de los pacientes con tumores vasoproliferativos de la retina en un entorno de práctica clínica real. Los investigadores buscaron comparar específicamente las diferencias clínicas entre los tumores primarios y los secundarios.

Para lograrlo, se diseñó un estudio multicéntrico, retrospectivo y longitudinal que incluyó casos atendidos en tres centros oftalmológicos de referencia en Chile. La investigación analizó un total de 24 ojos correspondientes a 23 pacientes, evaluando su evolución a lo largo del tiempo, las decisiones terapéuticas tomadas por los especialistas y los resultados funcionales y anatómicos obtenidos.

La importancia de diferenciar el origen del tumor

Uno de los retos más importantes en la consulta oftalmológica es determinar si una lesión retiniana es primaria o secundaria. Esta distinción no es un mero tecnicismo académico; tiene implicaciones directas en el pronóstico y en el plan de tratamiento del paciente.

Cuando un tumor es secundario, el oftalmólogo no solo debe tratar la lesión vasoproliferativa, sino también controlar la enfermedad de base que la originó. Si la inflamación crónica o la patología subyacente no se estabiliza, el riesgo de complicaciones visuales aumenta. En ocasiones, la presentación de estas lesiones puede ser inusual, requiriendo un alto índice de sospecha clínica, similar a lo que ocurre cuando se evalúa un caso atípico en la retina.

Evaluación diagnóstica y el papel de la tecnología

El diagnóstico de un tumor vasoproliferativo es fundamentalmente clínico, realizado mediante un examen de fondo de ojo con dilatación pupilar. Sin embargo, para evaluar el impacto de la lesión en las estructuras adyacentes y planificar el tratamiento, los estudios oftalmológicos de imagen avanzada son indispensables.

Aunque el tumor se encuentre en la periferia, puede causar problemas en la mácula (la zona central de la retina responsable de la visión de detalle). Las complicaciones más comunes incluyen la exudación de líquido (edema macular), hemorragias vítreas o la formación de membranas epirretinianas. Para detectar estos cambios a nivel microscópico, la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT macular) es la herramienta de elección. La capacidad de la OCT para mostrar el daño persistente en fotorreceptores o alteraciones estructurales mediante imagen avanzada permite al especialista tomar decisiones terapéuticas basadas en evidencia objetiva.

Opciones de tratamiento en la práctica clínica

El manejo de los tumores vasoproliferativos depende del tamaño de la lesión, su ubicación, si es primario o secundario, y si está causando síntomas o complicaciones que amenacen la visión. Las opciones terapéuticas generales incluyen:

  • Observación: En lesiones pequeñas, asintomáticas y sin signos de exudación, el oftalmólogo puede optar por un seguimiento seriado estricto.
  • Crioterapia: Es uno de los tratamientos más utilizados para destruir el tejido tumoral anormal mediante la aplicación de frío extremo.
  • Fotocoagulación con láser: Utilizada a menudo para lesiones más pequeñas o como tratamiento complementario.
  • Terapia antiangiogénica (Anti-VEGF): Inyecciones intravítreas que pueden ayudar a reducir el edema macular asociado y disminuir la exudación de los vasos anormales.
  • Cirugía: En casos complejos donde existe hemorragia vítrea persistente, desprendimiento de retina traccional o membranas epirretinianas severas, puede ser necesaria una cirugía de retina (vitrectomía vía pars plana).

¿Qué significa esto para los pacientes?

Para los pacientes, estudios de la vida real como este refuerzan un mensaje crucial: las enfermedades de la retina requieren una evaluación altamente especializada y un seguimiento continuo. El hecho de que una lesión sea catalogada como un tumor no debe ser motivo de pánico inmediato, ya que en el caso de los tumores vasoproliferativos, hablamos de proliferaciones benignas. Sin embargo, su potencial para causar pérdida de visión por complicaciones secundarias hace que la vigilancia médica sea innegociable.

Si usted ha sido diagnosticado con una lesión en la retina, tiene antecedentes de trauma ocular o padece enfermedades inflamatorias del ojo, es fundamental mantener sus revisiones oftalmológicas al día. La detección temprana de cambios anatómicos mediante estudios como la OCT puede marcar la diferencia en el pronóstico visual a largo plazo.

Atención oftalmológica especializada en Ciudad de México

El Dr. José Francisco Valdez López es médico oftalmólogo con amplia experiencia clínica y quirúrgica en Retina, Vítreo y Trauma Oftálmico. Con más de 15 años de trayectoria como oftalmólogo militar y siendo miembro fundador del Colegio Mexicano de Trauma Oftálmico, cuenta con el entrenamiento necesario para el diagnóstico y manejo de patologías retinianas complejas.

Si tienes dudas sobre tu diagnóstico, presentas síntomas visuales de alarma o requieres estudios oftalmológicos de seguimiento, una valoración especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos. La práctica profesional del Dr. Valdez se encuentra ubicada en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México (CDMX), brindando atención accesible también para pacientes de zonas cercanas como Naucalpan y Huixquilucan.

Fuente científica

Vera V, et al. Retinal Vasoproliferative Tumors in Real-World Practice. Ophthalmic Surg Lasers Imaging Retina. 2024.
PMID: 39348574
Consultar artículo original en PubMed