El glaucoma es una neuropatía óptica progresiva y una de las principales causas de pérdida de visión irreversible a nivel mundial. En la práctica oftalmológica, comprender los cambios estructurales que ocurren en el ojo antes de que el paciente note síntomas es fundamental para preservar la función visual. El daño glaucomatoso del nervio óptico es irreversible, por lo que el objetivo principal de cualquier tratamiento es detener o reducir significativamente el riesgo de progresión. Recientemente, la investigación médica ha explorado nuevas formas de utilizar la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) para detectar estos cambios sutiles, enfocándose en estructuras retinianas que antes no se evaluaban de forma rutinaria en esta enfermedad, como la capa de fibras de Henle.

El papel de la tecnología OCT en el diagnóstico del glaucoma

El diagnóstico del glaucoma ha evolucionado drásticamente gracias a la tecnología. Hoy en día, sabemos que una presión intraocular aislada no confirma ni descarta el glaucoma. Una evaluación integral requiere analizar la estructura y la función del nervio óptico. Para ello, el diagnóstico puede integrar estudios como el OCT de nervio óptico, el OCT de células ganglionares en la mácula, el campo visual, la paquimetría corneal y la evaluación detallada del ángulo de drenaje del ojo.

El OCT es un estudio de imagen no invasivo que permite obtener cortes transversales de alta resolución de la retina y el nervio óptico. Tradicionalmente, en el glaucoma primario de ángulo abierto, los oftalmólogos nos centramos en medir el grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina (CFNR) y el complejo de células ganglionares, ya que estas son las estructuras directamente afectadas por la enfermedad. De hecho, la ciencia continúa buscando formas de proteger estas células, e incluso existen estudios experimentales sobre células precursoras de la retina y la reparación de la capa de células ganglionares.

¿Qué investigó el nuevo estudio sobre la capa de fibras de Henle?

Un estudio reciente publicado en la literatura oftalmológica investigó si la evaluación de la capa de fibras de Henle (HFL, por sus siglas en inglés) mediante una técnica llamada OCT direccional podría ofrecer información útil para el diagnóstico del glaucoma primario de ángulo abierto. La capa de fibras de Henle está compuesta por los axones de los fotorreceptores (las células sensibles a la luz) en la región macular de la retina.

Visualizar la capa de fibras de Henle con un OCT estándar puede ser un desafío debido a sus propiedades ópticas direccionales; es decir, su reflectividad cambia dependiendo del ángulo en el que la luz del OCT incide sobre ella. El OCT direccional ajusta este ángulo para obtener una imagen mucho más clara y precisa de esta capa específica.

Hallazgos principales: Cambios estructurales en el glaucoma

Los investigadores compararon los ojos de pacientes con glaucoma primario de ángulo abierto con ojos sanos. El análisis de los datos reveló que el grosor de la capa de fibras de Henle estaba significativamente reducido en los ojos con glaucoma. Además, los autores encontraron que la medición de esta capa mostró una alta precisión diagnóstica para diferenciar entre ojos sanos y ojos con daño glaucomatoso.

Estos resultados sugieren que el glaucoma no solo afecta a las células ganglionares y sus fibras nerviosas, sino que también podría estar asociado con cambios estructurales medibles en otras capas de la retina, proporcionando información complementaria valiosa sobre el impacto de la enfermedad en la anatomía ocular.

¿Qué significa esto para los pacientes?

Para los pacientes, este tipo de investigación es alentadora porque demuestra que las herramientas diagnósticas siguen perfeccionándose. Obtener información complementaria sobre los cambios estructurales de la retina podría, en el futuro, ayudar a los oftalmólogos a detectar el glaucoma en etapas aún más tempranas o a monitorear su progresión con mayor precisión.

Sin embargo, es importante ejercer prudencia científica. Los propios autores del estudio señalan una limitación importante: el tamaño de la muestra fue relativamente pequeño. Por lo tanto, estos hallazgos deben interpretarse con cautela y requieren ser confirmados en estudios clínicos más amplios antes de que la medición de la capa de fibras de Henle se convierta en un estándar de atención en la consulta diaria.

El tratamiento actual y la importancia del seguimiento

Actualmente, estos resultados todavía no modifican el tratamiento habitual del glaucoma. El manejo sigue enfocándose en la reducción de la presión intraocular mediante medicamentos en gotas, terapias con láser o procedimientos quirúrgicos. En casos donde el paciente requiere cirugía, existen opciones modernas y mínimamente invasivas. Por ejemplo, en pacientes que además presentan opacidad en el cristalino, se puede considerar una cirugía combinada de catarata y glaucoma, como la Faco-XEN63 o la Faco-GATT, las cuales buscan resolver ambos problemas en una sola intervención.

Asimismo, es fundamental recordar que el glaucoma puede tener múltiples causas. Aunque el glaucoma primario de ángulo abierto es el más frecuente, el daño al nervio óptico y el aumento de la presión intraocular también pueden presentarse como secuela de un trauma ocular abierto o cerrado. Como oftalmólogo militar con más de 15 años de experiencia y miembro fundador del Colegio Mexicano de Trauma Oftálmico, el Dr. José Francisco Valdez López enfatiza que cualquier antecedente de golpe o lesión grave en los ojos requiere un seguimiento a largo plazo para descartar el desarrollo de glaucoma secundario.

Preguntas frecuentes sobre el OCT y el glaucoma

¿El estudio de OCT es doloroso?

No. La Tomografía de Coherencia Óptica es un estudio de imagen completamente no invasivo, similar a tomar una fotografía con un haz de luz. No hay contacto directo con el ojo y no causa dolor. En algunos casos, puede ser necesario aplicar gotas para dilatar la pupila y obtener una mejor imagen de la retina y el nervio óptico.

¿Si mi presión intraocular es normal, puedo descartar el glaucoma?

No necesariamente. Existe una variante conocida como glaucoma de tensión normal, donde el daño al nervio óptico ocurre a pesar de tener cifras de presión intraocular dentro de los rangos estadísticamente normales. Por esta razón, una presión intraocular aislada no confirma ni descarta el glaucoma; es indispensable evaluar la estructura del nervio con estudios como el OCT y la función visual con un campo visual.

Conclusión

El uso del OCT direccional para evaluar la capa de fibras de Henle representa un avance interesante en la comprensión de los cambios anatómicos que produce el glaucoma primario de ángulo abierto. Aunque se requiere investigación adicional para integrar plenamente esta métrica en la práctica clínica diaria, el estudio subraya la importancia de la evaluación macular detallada.

El seguimiento seriado es indispensable para detectar cualquier progresión de la enfermedad. Si tienes dudas sobre tu diagnóstico o tus estudios oftalmológicos, una valoración especializada permite integrar los hallazgos y determinar los siguientes pasos. En nuestra práctica ubicada en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México, el Dr. José Francisco Valdez López ofrece una evaluación oftalmológica integral basada en evidencia.

Fuente científica

Directional OCT Assessment of Henle’s Fiber Layer in Primary Open-Angle Glaucoma. 2026.
Consultar artículo original en PubMed