La cirugía de catarata es uno de los procedimientos oftalmológicos más seguros, eficaces y realizados en todo el mundo. Cada año, millones de personas logran recuperar su calidad visual y su independencia gracias a esta intervención. Sin embargo, como ocurre en cualquier procedimiento quirúrgico, existe un riesgo inherente de complicaciones. Una de las más temidas, aunque afortunadamente poco frecuente, es la endoftalmitis posquirúrgica.

Un reciente estudio científico ha arrojado nueva evidencia sobre cómo el estado del sistema inmunológico del paciente, específicamente el uso de medicamentos inmunosupresores sistémicos, puede influir en el riesgo de desarrollar esta complicación. Comprender estos hallazgos es fundamental para optimizar la seguridad de los pacientes que requieren cirugía ocular mientras reciben tratamientos para otras enfermedades sistémicas.

¿Qué es la endoftalmitis posquirúrgica?

La endoftalmitis es una inflamación severa del interior del ojo, generalmente causada por una infección bacteriana o fúngica que ocurre después de una cirugía intraocular o un trauma ocular penetrante. Es considerada una urgencia oftalmológica que requiere un diagnóstico y tratamiento inmediatos para preservar la visión y la integridad del globo ocular.

El sistema inmunológico juega un papel crucial en la prevención de estas infecciones. Actúa como la principal línea de defensa del cuerpo, identificando y neutralizando los microorganismos que podrían ingresar al ojo durante el procedimiento quirúrgico o en el periodo de recuperación inicial.

El impacto de la inmunosupresión sistémica

En la actualidad, muchos pacientes requieren medicamentos inmunosupresores para controlar enfermedades autoinmunes (como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico), prevenir el rechazo de trasplantes de órganos o tratar diversas afecciones inflamatorias crónicas. Estos medicamentos funcionan disminuyendo intencionalmente la respuesta del sistema inmunológico para evitar que ataque los propios tejidos del cuerpo.

El problema clínico que este nuevo estudio intentó responder es si esta disminución terapéutica en las defensas naturales del cuerpo aumenta significativamente el riesgo de desarrollar endoftalmitis aguda (que ocurre en los primeros días o semanas) o de aparición tardía (que puede presentarse meses después) tras una cirugía de catarata.

¿Qué encontraron los investigadores?

El estudio analizó el riesgo de endoftalmitis en pacientes bajo tratamiento con diferentes clases de medicamentos inmunosupresores sistémicos. Los hallazgos revelaron que la inmunosupresión sistémica sí incrementa de manera significativa el riesgo de endoftalmitis posquirúrgica tras la extracción de catarata.

Sin embargo, el hallazgo más relevante para la práctica clínica diaria es que el riesgo no es uniforme. Existe una variación sustancial dependiendo de la clase de fármaco que el paciente esté utilizando. A continuación, se resumen los hallazgos principales:

Clase de Medicamento Impacto en el Riesgo de Endoftalmitis
Inmunosupresores clásicos Confieren el riesgo más alto de infección posquirúrgica.
Corticosteroides sistémicos También se asocian con el riesgo más alto de desarrollar endoftalmitis.
Inmunomoduladores biológicos No parecen aumentar el riesgo de infección tras la cirugía.

¿Qué significa esto clínicamente para los pacientes?

Estos resultados son fundamentales para la planificación quirúrgica. Al igual que ocurre al evaluar casos con condiciones preexistentes, como en la cirugía de catarata de baja presión en pacientes con glaucoma, la personalización del abordaje preoperatorio es clave para el éxito.

Es de vital importancia que los pacientes no suspendan sus medicamentos inmunosupresores por cuenta propia por temor a una infección ocular. La suspensión abrupta de ciertos fármacos, especialmente los corticosteroides, puede desencadenar crisis severas de su enfermedad de base o complicaciones sistémicas graves. El control de la inflamación es un equilibrio delicado, un principio médico que también es fundamental en el manejo de implantes de drenaje en glaucoma uveítico, donde la inflamación ocular debe controlarse rigurosamente.

Medidas de prevención y evaluación oftalmológica

Conocer esta información permite al oftalmólogo tomar medidas preventivas adicionales y personalizadas. En pacientes identificados con mayor riesgo (aquellos que toman corticosteroides o inmunosupresores clásicos), el médico puede optimizar los protocolos de profilaxis antibiótica, asegurar un control estricto de la superficie ocular antes de la cirugía y programar un seguimiento posoperatorio mucho más estrecho para detectar cualquier signo de alarma de forma temprana.

Además, en pacientes que requieren intervenciones adicionales o más prolongadas, como una cirugía combinada de catarata y retina o la colocación de un lente intraocular secundario, la evaluación del estado inmunológico cobra aún más relevancia debido a la mayor complejidad y duración del procedimiento quirúrgico.

Conclusión

La cirugía de catarata sigue siendo un procedimiento altamente seguro y transformador para la visión. No obstante, este estudio subraya la importancia de una comunicación abierta y transparente entre el paciente, su médico tratante (reumatólogo, internista, oncólogo) y su oftalmólogo. Informar detalladamente sobre todos los medicamentos que se están tomando, incluyendo las dosis y el tiempo de uso, es el primer paso indispensable para garantizar una cirugía exitosa y minimizar los riesgos.

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Fuente científica

Risk of Endophthalmitis After Cataract Surgery in Immunosuppressed Patients.
Consultar artículo original en PubMed